TRATAMIENTOS 1

Tratamientos prácticos

Cuando hablamos de tratamientos prácticos de las dolencias más comunes, consideramos como base el concepto de lo que es la salud y la enfermedad.

Al ser la salud «el estado en que el ser orgánico ejerce normal­mente todas sus funciones», el objetivo de todo tratamiento debe dirigirse a normalizarlas, auxiliándonos para ello del Régimen de Urgencia para Enfermos Agudos, del Régimen de Salud para Conservarse Sano y del Régimen de Desintoxicación. Para poder iniciar el tratamiento apropiado con más precisión, haremos una investi­gación del estado de salud del individuo* (véase el dibujo). Des­pués se procederá al tratamiento adecuado que ayudará al pa­ciente a recuperarse.

Como la realidad contraria a la salud es la enfermedad, es de­cir, «el estado de alteración más o menos grave de la salud», el en­fermo se recuperará en la medida que atienda las necesidades de su organismo. Aquí ocupan su lugar los consejos dados por los siete médicos descritos en la primera y segunda parte.

Por eso, todo aquel que ambicione la salud y se guíe por el ca­mino de la natural dejándose aconsejar por los siete médicos, ob­tendrá la salud deseada, ya que el proceso de recuperación o regeneración lo obtendrá practicando los regímenes descritos en la segunda parte.

Almorranas

En todo momento debe procurarse introducir las almorranas en el interior para evitar estas complicaciones. Esto se logra presio­nando con el dedo y con el auxilio del agua fría que es vaso-constrictora. Muy útiles para este propósito son: el baño frío de asiento, el baño genital de Kuhne y los baños Restauradores de Kozel, des­critos en esta obra.

Con objeto de corregir la digestión, el enfermo practicará el Régimen de Salud para Conservarse Sano, con especial indicación de consumir sólo alimentos refrescantes y de abstenerse de subs­tancias irritantes. Es vital evitar el estreñimiento (véase índice).

Además, como aplicación local, mantendrá durante el reposo cataplasma de barro, en forma de faja T, en las entrepiernas y partes inflamadas.

La faja T se aplica en conjunto con el paquete de cintura o faja derivativa. Para aplicar el paquete de cintura se usa un lienzo o un trozo de sábana, mojado en agua fría, que se aplica sobre vientre y riñones en forma de faja, luego se envuelve con un paño seco y otro de lana en la misma forma. Después con un lienzo más estre­cho y largo, se prepara la compresa de barro, que se pone entre ga­sas, pues el barro, en este caso, no va directo a la piel por la infla­mación de las venas hemorroidales. Se hace pasar entre las piernas y se sujeta al paquete de cintura con imperdibles, por delante y por detrás, cubriéndose con un paño seco y otro de lana. Se retiene hasta que se seque. Luego se retira con aplicación de agua.

Las hemorragias suelen aliviar el estado congestivo local y no resultan de gravedad.

Asma

El tratamiento para estos enfermos será dirigido a equilibrar las temperaturas de su cuerpo, lo que se logrará aplicando compresas de barro sobre el vientre y baños genitales. Estas aplicaciones son eficaces para descongestionar las entrañas.

Es muy conveniente hacer la ortigadura, cada vez que se apli­que la ablución de agua fría a todo el cuerpo para mantener la piel congestionada.

Se procurará mantener siempre los pies calientes y el vientre corriente. Si hay estreñimiento y el intestino no ha funcionado du­rante el día, se le aplicará una enema o lavativa intestinal.

Durante el ataque es muy importante cuidar que el cuello de la camisa esté abierto, guardar reposo en cama, estar con la cabeza y el pecho levantado y procurando que no se les enfríen los pies y las manos.

En general, síganse todos los consejos dados en el Régimen de Urgencia para enfermos Agudos.

Pasado el ataque es esencial que estos enfermos practiquen el Régimen de Salud para Conservarse Sano.

La dieta a seguir mañana y tarde será de frutas y verduras cru­das.

La comida del mediodía será libre, evitando frituras, carnes de toda clase, grasas, picantes, etc. Se debe comer abundantes ensala­das crudas. La cena debe ser siempre temprana y ligera.

Por la noche antes de acostarse hacer fomentos calientes de eucalipto sobre el pecho y poner en la habitación un jarro que des­pida vapor de eucalipto.

Preparación de jarabe para los asmáticos: una cebolla me­diana, se ralla, se agrega el zumo de limón, unas pocas hojas de eu­calipto, y una taza de miel. Se hierve todo a baño maría durante 30 minutos. Se toma tres cucharadas diarias.

Tanto adultos como niños beberán tisanas de tusilago, euca­lipto, llantén y zumo de limón endulzada con miel; se prepara esta tisana con una cucharada de toda la mezcla de estas hierbas por una taza de agua, una vez que el agua ha hervido se ponen las plan­tas en ella y se deja reposar unos minutos, luego se cuela y se añade el zumo de un limón. Beber tres tazas diarias.

Bronquitis

Respirar aire puro a toda hora y sobre todo hacer ejercicios respiratorios, según se indica en el «El Aire». El aire contaminado sobre todo de tabaco es muy dañino para estos enfermos y aún más el fumar. Por eso la primera recomendación que damos a estos in­dividuos es que dejen de fumar radicalmente, si quieren obtener la salud que desean.

El tratamiento a seguir para los enfermos agudos es el Régimen de Urgencia para Enfermos Agudos.

En todo caso hay que normalizar la función digestiva y comba­tir la fiebre interna con compresas de barro al vientre hasta que se logre el equilibrio térmico del cuerpo.

Los enfermos crónicos practicarán el Régimen de Salud para Conservarse Sano.

Se activará la piel del enfermo con ortigaduras diarias seguidas de frotaciones de agua fría a todo el cuerpo.

La alimentación crudívora es esencial para ambos casos, hasta que desaparezcan las expectoraciones. Los tres primeros días se co­merá sólo crudo, tanto frutas como verduras.

Recomendamos preparar un jarabe para el tratamiento de la-bronquitis y también de la tos con hojas verdes de eucalipto tritura­das, si no hay fresco, se usan hojas secas.

Preparación: 30 gramos de hojas de eucalipto, 400 gramos de miel y dos tazas de agua. Se hierve a fuego lento durante treinta-cuarenta minutos, se cuela y se conserva en un frasco de vidrio para su uso.

Los adultos tomarán tres cucharadas soperas diarias y los niños tres cucharaditas.

Antes de dormir se aplicarán de quince a veinte minutos fo­mentos calientes de eucalipto, pasando un paño de agua fría des­pués de cada aplicación.

Las plantas que se deben usar, son las mismas que se han reco­mendado en el tratamiento para las vías respiratorias.

 

 

Catarro nasal

El tratamiento natural procura evitar la producción de substan­cias tóxicas adecuando el régimen alimenticio y procurando que obtenga buenas digestiones. Hay que favorecer la expulsión de materias extrañas, estimulando los romadizos y la secreción nasal.

Si la persona afectada guarda cama, hará el Régimen de Urgen­cia para Enfermos Agudos. Si está en pie practicará con constancia el Régimen de Salud para Conservarse Sano (véase índice).

Como tratamiento de primeros auxilios se limpiará el intestino con una enema o lavativa de agua de tomillo o zumo de limón.

Para sacar la fiebre interna a la superficie cutánea se le harán seis frotaciones al enfermo con un intervalo de una hora cada una; este tratamiento está indicado tanto para adultos como niños. Si la reacción de calor es muy lenta, las frotaciones se harán con previa ortigadura. Si está en pie se practicará el Lavado de la Sangre. A los niños se les hará el baño de sol (véase índice).

Mientras la temperatura no baje y el pulso no sea de 70 pulsa­ciones por minuto en los adultos y de 80 en los niños, la comida será exclusivamente de frutas durante todo el día.

También las inhalaciones o vahos de eucalipto o pino silvestre son recomendados para estos casos. Viértanse dos litros de agua e/i una palangana y 100 gramos de pino. Cúbrase la cabeza sobre la pa­langana con una toalla, para evitar que se escape el vapor y pueda así aspirar el vapor del pino que es muy beneficioso para estos en­fermos. Al finalizar, se pasará un paño de agua fría por toda la cara.

Sobre todo debe hacer el baño genital una o dos veces por día.

Como tisana a beber se preparará en una jarra de un litro, una mezcla de un puñado de llantén, tusilago, tila y el zumo de dos li­mones, endulzado con miel. Viértase encima de este preparado agua hirviendo, dejándolo reposar unos pocos minutos, bébase ca­liente.

 

Ciática

Si los dolores son fuertes el enfermo deberá guardar cama y se­guir el Régimen de Urgencia para Enfermos Agudos, practicando cada día el Lavado de la Sangre al vapor o al sol. Para recuperarse de la inactividad de la piel se hará la frotación de agua fría al levan­tarse, previa ortigadura a todo el cuerpo.

Como aplicaciones locales hará vahos calientes o fomentos, si la piel está fría, y compresas de barro o patata rallada si la piel está caliente.

De la dieta eliminará todo alimento que contenga albúmina (carnes, huevos, quesos viejos, etc.), sustituyéndolo por alimentos ricos en vitaminas y sales minerales (frutas, verduras de toda clase, espinacas, alcachofas, zanahorias, etc.). El pan blanco se reempla­zará por el pan negro e integral.

Cólicos hepáticos y cálculos biliares

Eficaz recurso para calmar los dolores que producen los cóli­cos y los cálculos resultan las aplicaciones locales de saquitos ca­lientes de flores de heno, semillas de pasto miel o de manzanilla y la aplicación del baño Restaurador I, como está descrito en esta obra.

Hay que adoptar, además dieta exclusiva de frutas crudas, es­pecialmente, manzanas, chirimoyas o anonas, fresas, frutillas, po­melos y pinas. Mejor aún es el ayuno absoluto con sólo agua natu­ral por algunos días.

Como tisanas a beber se recomiendan la de boldo, la de cola de caballo o la de ajenjo.

Para favorecer la expulsión de los cálculos biliares pequeños se beberán dos cucharadas de aceite de oliva, con una cucharada de jugo de limón, antes de acostarse. Y al día siguiente, en ayunas, se beberá una dosis de aceite de ricino.

Mientras no vuelva el organismo a la normalidad practíquese el Régimen de Urgencia para Enfermos Agudos (véase índice).

Como bebida tome una infusión de cepa caballo y anís estrella. Prepare una taza de agua con una cucharada de esta mezcla, hiér­vala cinco minutos y luego déjela reposar.

Cuando se presenten los cólicos hepáticos, por uno o dos días, beba sólo agua natural mezclada con zumo de limón o infusión de boldo (se prepara con una taza de agua por 5 hojas de boldo, para beber después de las comidas basta sólo dos hojas; es muy reco­mendable).

Si hay vómitos, beba una cucharada pequeña de infusión de ajenjo y luego zumo de limón puro.

Diabetes

Están destinados a sufrir esta alteración de la salud: los golosos, los glotones, los «gozadores de la vida» y los obesos y los que llevan una vida sedentaria sin ejercicios. Como única solución todos ellos deben cambiar de vida y adoptar dieta alimenticia natural además de practicar estricta e indefinidamente el Régimen de Salud para Conservarse Sano que se enseña en esta obra.

El diabético debe abstenerse de toda clase de carnes y deriva­dos, mariscos, grasas animales, embutidos, harinas blancas, pastas alimenticias no integrales, frutas excesivamente dulces, azúcar refi­nado, pasteles, confitería, chocolate, tabaco, bebidas alcohólicas, gaseosas y edulcoradas.

Puede tomar con moderación pan integral, cereales integrales, aceite de oliva, legumbres secas (la soja está especialmente indi­cada), frutas no muy dulces (pera, cereza, albaricoque, melocotón), ensaladas y verduras frescas (acelgas, espinacas, coles, espárragos, coliflores, calabazas, alcachofas, berenjenas, lechugas, nabos, rába­nos, cebollas), legumbres tiernas (guisantes, judías, habas), frutas oleaginosas (almendras, avellanas, nueces, cacahuetes, cocos).

Si tuviera sed, haga lo siguiente: ponga en un litro de agua un puñado de vaina de judías secas, hiérvalo cuatro minutos y déjelo reposar, bébase cada vez que tenga sed.

Por la mañana tomará una tisana de fenogreco. Media cucha­rada de semillas de fenogreco por una taza de agua, se hierve cinco minutos. Tómese esta tisana en ayunas durante un mes.

Menú especial de diez días para diabéticos:

Al despertar: Beber tisana de fenogreco.

Por la mañana: Dos manzanas y una naranja o fruta que no sea muy dulce.

Al mediodía: Las ensaladas crudas son las más eficaces para el diabético. Ensalada de pepinos con lechuga, zanahoria, aceite de oliva, cebolla picada fina, poca sal y limón. También puede añadirle zanahoria y remolacha crudas, ralladas. Aceitunas sin sal y apio. Re­comendamos especialmente comer mucha lechuga, escarola y diente de león, y para acompañar pan integral tostado y cuatro o cinco almendras o una yema de huevo.

Cena: Puede comer una ensalada abundante con unas cinco avellanas y una taza de caldo de cereales. Hierva avena, trigo y sal­vado y luego páselo por el cedazo o el colador. Es un caldo muy nutritivo.

Diarrea

En general, esta eliminación debe considerarse como defensa del organismo que expulsa lo que le perjudica. Por esto, no es re­comendable cortar la diarrea mediante astringentes químicos ni con ningún otro procedimiento.

Se procurará, en cambio, combatir la fiebre con la selección del alimento, prefiriendo los sanos y suprimiendo los afiebrantes y de difícil digestión. Es decir, se trata de normalizar la digestión eli­minando todos los factores que son causa de trastornos intestina­les.

La diarrea, que es una alteración benigna, adquiere mayor gra­vedad cuando afecta a los niños, sobre todo a los menores, espe­cialmente porque produce deshidratación y desnutrición en su cuerpo.

A veces las deposiciones contienen sangre o pus, acompaña­das de fiebre, vómitos u otras alteraciones que indican mayor gra­vedad y por lo tanto mayor urgencia en normalizar la salud.

A toda persona, adulta o niño, se le aplicará cuando esté con diarrea la cataplasma de barro sobre el vientre, al menos para dor­mir. Puede, en casos extremos, mantenerse de día y de noche, cambiándola cada cuatro horas más o menos.

Muy buen resultado, en estos casos, da la alimentación exclu­siva durante tres días seguidos de manzana rallada. Es eficaz tam­bién la ingestión de agua de arroz o de arroz blanco bien cocido y agua de zanahoria. Además recomendamos diluir en un vaso de agua tibia dos cucharadas soperas de carbón pulverizado y tomarlo dos veces por día. Para los niños la dosis será de dos cucharas pe­queñas.

Mezclar 30 gramos de manzanilla, 30 gramos de cascara de gra­nada, 30 gramos de malva, poner una cucharita de esta mezcla por una taza de agua a cocinar cinco minutos. Tomar dos cucharadas cada media hora; para los niños sólo media cucharada.

Diarrea infantil

La causa más corriente de la diarrea infantil es la alimentación artificial impuesta, aun a la fuerza, contra los dictados de natura.

El daño que causa la madre al destetar a su hijo a destiempo y quitarle la leche materna, atropellando el derecho que el niño tiene a su alimento natural, .es pavoroso e incalculable. Téngase en cuenta que las estadísticas indican que en Chile, país de más de diez millones de habitantes, morían más de 20.000 niños al año por esta causa. Bastó que la autoridad sanitaria se preocupara, en época reciente, de instruir a las madres y fomentar la lactancia natural, mediante la propaganda en consultorios, radio, prensa y televisión, para que esta horrenda mortandad infantil disminuyera apreciable-mente.

El tratamiento normalizador, cuando el lactante está con dia­rrea, consiste en volver a la alimentación sana: el pecho materno si es posible. Síganse las indicaciones para la diarrea.

Eczema

El Régimen de Urgencia para Enfermos Agudos es el trata­miento indicado para la eczema.

El objetivo de las aplicaciones consistirá en hacer reaccionar la piel para que expulse a la superficie todos los tóxicos acumulados en el interior del organismo que, por cierto, no se conseguirá con pomadas secantes o medicamentos que sólo lograrán sofocar la eli­minación purificadera. La cataplasma de barro local absorbe, puri­fica y cicatriza las supuraciones. Para lavar (ocalmente o hacer ba­ños al enfermo, aconsejamos tomar una infusión de cola de caba­llo.

Para los casos de eczema seca se aplicará una pomada durante la noche preparada con tres cucharadas de aceite de oliva, una cu­charada de arcilla y media de agua. Cúbrase la zona afectada hasta que se seque y luego lávese con agua de cola de caballo. Esta ope­ración puede repetirse dos o tres veces al día.

Diariamente se hará el Lavado de 1a Sangre al vapor, baño ge­nital, dormir con compresa de barro al vientre y en las partes afec­tadas.

La dieta a seguir será a base de frutas y verduras crudas.

Se suprimirá de la dieta todo alimento nocivo: pescados, ma­riscos, carnes grasas (cerdo, oca), carnes crudas picadas, carne de caza y, en general, carnes de toda clase, manteca, chocolate, pican­tes, bebidas alcohólicas, licores, huevos, etc.

Mezcle 20 gramos de regaliz, 20 gramos de hojas de nogal, 20 gramos de centaura menor, 40 gramos de tanaceto, 10 gramos de raíz de bardana. Se pone a hervir una cucharada de esta mezcla por una taza de agua durante tres minutos; se deja reposar diez minu­tos. Tome una taza después de cada comida.

 

Estómago (Náuseas, vómitos, acedía o agrura, dispepsia, gastritis)

La alteración en el funcionamiento del estómago comienza cuando recibe la agresión de un alimento o bebida irritante y afie­brante.

Hemos dicho ya que la digestión es una fermentación que sólo puede ser sana a 37º C. El alza de la temperatura o fiebre gastroin­testinal provoca las putrefacciones que, en definitiva, son las cau­santes de las más graves dolencias del hombre.

La mala combinación de los alimentos y la fiebre gastrointesti­nal son causa de putrefacciones que producen ácidos malsanos en el estómago.

Otro factor que corrientemente acidifica y agria el estómago es el azúcar refinado de fábrica y todo alimento o bebida que lo contenga.

Lo que comienza como un simple rechazo del alimento por un estómago irritado y afiebrado (náuseas, vómitos) puede seguir con sensación de acidez (acedía o agrura), con producción de gases (eruptos, flatos, mal aliento), con dolores de intensidad variable (retortijones), con digestión laboriosa e imperfecta (dispepsia), y aun llegar a un estado inflamatorio generalizado (gastritis) que cause hemorragia y deje una herida o úlcera.

Todas estas dolencias desaparecen en tiempo prudencial y proporcional al que el estómago tardó en enfermarse, cambiando la alimentación artificial, pesada, de difícil digestión, malsana, afie­brante, de carnes, grasas, condimentos, aliños, etc., por una ali­mentación natural, liviana, de fácil digestión, sana y refrescante de frutas, verduras, cereales y semillas de árboles, (nueces, almendras, avellanas, ajonjolí, etc.).

Desaparece la acidez masticando una hoja de encina, tomando una infusión de ajenjo, o bebiendo agua natural a sorbos.

Se evita la acedía y la agrura no mezclando los alimentos, consumiéndolos al natural y respetando las normas determinantes de una buena digestión, que se enseñan en esta obra bajo el título Ali­mentación Sana.

Contra lo que pudiera creerse, las frutas acidas que se consu­men, como el limón, la naranja, la manzana, el níspero, etc. no pro­ducen acidez sino que provocan reacciones alcalinas por lo que su consumo es apropiado en estos casos.

El uso de cataplasma de barro al vientre combate la fiebre in­terna y favorece una digestión sana, sin acedía ni agrura.

Entre las soluciones de urgencia disponemos: del ayuno, del agua natural bebida a sorbos y de algunas tisanas de plantas, como la ruda, el anís, el apio, el ajenjo, el boldo, el poleo, el paico o epa­zote y muchas otras que refrescan el estómago, son antiácidas y di­suelven los gases.

Pero la única solución definitiva está en la alimentación natural y sana como hábito, en evitar cualquier alimento pesado y en com­batir la fiebre gastrointestinal mediante el empleo de los Baños Ge­nitales, los Baños Restauradores y las cataplasmas de barro para dormir por la noche.

Estreñimiento

La fibra actúa contra el estreñimiento, produciendo sus subs­tancias (celulosa, semicelulosa, lignina) junto con las bacterias del colon, unos ácidos que son laxantes naturales de forma que asegu­ran la evacuación intestinal de manera espontánea y natural. Ade­más, la fibra aumenta considerablemente el volumen de los excre­mentos, lo cual estimula el movimiento intestinal.

La persona que ingiere suficiente celulosa facilita con esta fibra la peristalsis intestinal, o sea, hace posible la circulación y posterior eliminación de los residuos de la digestión. Así se explican los éxi­tos alcanzados con el consumo de salvado de trigo. La misma subs­tancia, o sea la celulosa, abunda en las frutas íntegras, en las verdu­ras crudas y en la corteza de los cereales.

Por lo tanto se recomiendan los siguientes alimentos: pan ne­gro, cereales integrales, toda clase de frutas; uvas, ciruelas, higos frescos, etc., toda clase de verduras; acelgas, espinacas, habichue­las, zanahorias, cebollas, tomates, ajos, pepinos, etc.; los frutos se­cos remojados algunas horas en agua quedan muy agradables para comer.

En cambio, deben evitarse las pastas, el pan blanco, el arroz blanco, las harinas finas, la pastelería, el chocolate, el cacao, el café, el té, el queso, las bebidas gaseosas, los helados, los condimentos excitantes, las carnes, el pescado, el alcohol y todos aquellos ali­mentos indigestos y pesados.

Los efectos más corrientes del estreñimiento se pueden resu­mir en pérdida del apetito, depresión general, lengua sucia, mal aliento, dolor de cabeza, insomnio, anemia, reumatismo, etc. Tam­bién un efecto secundario del estreñimiento y que padecen nume­rosas personas son las hemorroides.

El Dr. Drofenik aconseja que tal como se debe observar la pun­tualidad y la regularidad en las horas de la comida, también debe respetarse la hora de la evacuación, pues el organismo necesita un ritmo regular para coordinar sus funciones especialmente la secre­ción de jugos gástricos, bilis, saliva, etc.

Como medio de descongestionar su aparato digestivo el estre­ñido o estítico usará todas las noches la cataplasma de barro al vien­tre.

Tanto el Baño Restaurador alternado como el baño de asiento aplicado dos o tres veces por semana, resulta conveniente porque activa la acción intestinal que permite eliminar los residuos reteni­dos.

Muy eficaz, como regulador intestinal, resulta la ingestión en ayunas de dos cucharadas soperas colmadas de semilla de linaza o lino, acompañadas de cuatro a seis ciruelas secas, todo macerado en agua, durante algunas horas antes de consumirlas.

 

Flujos o catarros vaginales

Los flujos son dolencias que siempre acompañan a la mujer es­treñida. En cambio, la persona que obtiene y mantiene buena di­gestión se ve libre de tan molestos y deprimentes síntomas de alte­ración de la salud.

Aunque con el tratamiento natural se logra normalizar el fun­cionamiento de todo el organismo, hay cierta demora en obtener el agotamiento y desaparición de los síntomas mencionados. Por el contrario, hay aplicaciones que al principio estimulan la secreción vaginal, tal es el caso del Baño Genital.

La aplicación específica para las dolencias femeninas es el Baño Genital que ya hemos explicado en la parte I de esta obra. El obje­to de dicho baño es estimular y vitalizar el sistema nervioso del gran simpático para favorecer las eliminaciones, refrescar las en­trañas, derivar las impurezas de la zona alta del cuerpo hacia los desaguaderos naturales y descongestionar los órganos genito­urinarios.

Para tal efecto recomendamos seguir con suma rigidez y cons­tancia los siguientes consejos.

En caso de que haya estreñimiento se tomarán en ayuna dos cucharadas de linaza o semillas de lino con 6 ciruelas secas previa­mente remojadas durante la noche. Se come la linaza y ciruelas juntas después de revolverlas.

Dormirá toda la noche con cataplasma de barro al vientre y al despertar se hará la frotación de agua fría diariamente.

Recomendamos especialmente la vida al aire libre, ejercicio moderado, etc.

El régimen alimenticio será de frutas y verduras crudas. Sígase el Régimen de Salud para Conservarse Sano.

Beber una tisana de cola de caballo, malvavisco o altea. Poner 40 gramos de la mezcla en un litro de agua, hervirlo quince minu­tos y tomar cinco cucharadas soperas cada hora.

Hígado

Las personas que deseen tener un hígado sano deben evitar la ingestión de carnes, mariscos, picantes, alcoholes, tabacos, café, té, chocolate, etc., y sobre todo comer en exceso.

Los alimentos que estos enfermos pueden ingerir han de ser de fácil digestión y refrescantes de la zona digestiva, como frutas o ensaladas de verduras crudas. El zumo de zanahoria o de diente de león, hace más fluida la bilis. Beba un vaso en ayunas y otro al me­diodía.

Está recomendada toda fruta del tiempo, especialmente las frutas acidas, los frutos secos comiéndolos con moderación y los cereales, trigo integral, arroz integral, mijo, pastas integrales, pan de centeno, sopas de verduras, caldos de cebolla y aceitunas.

Al despertar se aplicará ablución de agua fría a todo el cuerpo, abrigando seguidamente para obtener rápida reacción de calor.

Aplíquese el Lavado de la Sangre media hora antes o dos des­pués de comer.

Dormirá con compresa fría abdominal, cuidando previamente que los pies estén calientes; la cataplasma de barro es de mayor efecto. Todas estas aplicaciones se encuentran descritas en la obra.

Dieta para diez días.

En ayunas: Beber un día zumo de naranja y otro día zumo de limón.

Por la mañana: dos manzanas y dos naranjas (o fruta del tiempo) y una infusión de tomillo. Ponga un puñado de tomillo por una taza de agua, hiérvalo tres minutos, déjelo reposar el mismo tiempo antes de beber.

Al mediodía: Ensaladas abundantes de lechuga, zanahoria y re­molacha ralladas crudas, escarola, aceitunas, todo ello aliñado con limón, aceite de oliva y poca sal. Como postre un trozo de calabaza o una patata asada.

Por la tarde: Puede tomar frutas o verduras, pero siempre cru­das y bebiendo después una infusión de boldo o tomillo.

Después de siete días, al mediodía, agregue a la ensalada pata­tas asadas y alcachofas cocidas, preparadas con aceite de oliva, li­món y poca sal, y una sopa liviana de cereales o verduras.

A los diez días siga el Régimen de Salud para Conservarse Sano (véase índice).

Jaqueca (dolor de cabeza)

La jaqueca es otra afección de la cabeza. Se caracteriza por fuerte dolor generalmente a un solo lado de ella, acompañado de náuseas, molestias visuales y embotamientos.

Como estos trastornos son sólo síntomas, es necesario actuar sobre su causa, para verse libre de ellos definitivamente. Si se tratan con calmantes vuelven a hacerse presentes y el enfermo se agrava.

El individuo aquejado de dolor de cabeza debe aplicar el Régi­men de Urgencia para Enfermos Agudos de esta obra.

Practicará respiraciones profundas al aire libre logrando así oxigenar y activar la circulación de la sangre. Esta práctica alivia y devuelve frescura a la cabeza.

Deberá mantener los pies y las manos calientes. El baño de pies o pediluvios, es un medio eficaz para calentar los pies fríos. Du­rante el día hará dos o tres baños Restauradores fríos de veinte a treinta minutos. Estos baños están explicados en la parte I de esta obra.

Si no se produce evacuación intestinal durante el día, se ayu­dará con enema. Para normalizar la digestión tomará, en ayunas, todos los días seis ciruelas secas con dos cucharadas soperas colma­das de linaza, previamente maceradas en agua natural.

Durante la noche se aplicará la cataplasma de barro o com­presa fría sobre su vientre, cuidando la reacción de calor.

Los dolores agudos se calman aplicando compresas frías sobre la frente que se renuevan cada vez que se calienten.

Laringitis

En primer lugar, sígase con mucho rigor el Régimen de Urgen­cia para Enfermos Agudos.

Recomendamos reposo vocal. En caso de que por el trabajo deba hablar, procurará hacerlo con voz suave, sin chillar, pues las cuerdas vocales deben descansar.

Si en los días más críticos la persona se abstiene de comer ali­mentos pesados y toma sólo frutas y verduras crudas, será más rápido el proceso de recuperación.

Para hacer gárgaras, una vez al día, mezcle manzanilla, salvia, tilo y llantén a partes iguales con zumo de limón.

Con el nabo puede preparar el siguiente jarabe. Cueza un kilo de nabos y exprima el zumo. A medio litro de zumo de nabos, le agrega 250 gramos de miel. Cuézalo todo junto hasta formar el ja­rabe. Tome una cucharada sopera cada 2 horas.

Como infusión le recomendamos eucalipto y flores de acacia común. Hierva 30 gramos en un litro de agua; una vez hervido déjelo reposar diez minutos y bébalo caliente, tres veces al día.

Si es invierno hay que procurar que el cuello esté bien abri­gado, protegiéndolo así del frío.

Menstruación irregular (dismenorrea, amenorrea, metrorragia)

Distintas alteraciones pueden presentarse durante la mens­truación; dismenorrea o menstruación dolorosa, amenorrea o falta de menstruación, menorragia o menstruación abundante, etc.

La dismenorrea, se presenta antes o después del flujo mens­trual según el caso y, a veces, coincide con el período. Muchas ve­ces los dolores son consecuencia de diversas afecciones, por estar afectados los órganos genitales, por malformaciones congénitas, tumores, etc., o por motivos nerviosos.

La amenorrea puede ser fisiológica o bien una consecuencia de afecciones diversas. En el primer caso, por no haber llegado la etapa de la pubertad o por gravidez; en el segundo caso, puede ser un síntoma de anemia, desnutrición, malaria crónica, sífilis, nefritis, desequilibrio hormonal, etc. También puede presentarse por ba­ños demasiado fríos durante el menstruo. La amenorrea se puede presentar además por algún trastorno psíquico o depresiones.

La menorragia, puede estar motivada por diversas intoxicacio­nes, diabetes y, sobre todo, cuando se hacen esfuerzos físicos in­tensos, baños fríos prolongados y repetidos, emociones violentas, excitación sexual durante el período menstrual, etc. No se debe confundir la menorragia con la metrorragia que es la hemorragia uterina, independiente del período menstrual.

Todas estas alteraciones tienen como principal causa las malas digestiones y sobre todo el estreñimiento, que acosa a casi la mayo­ría de las mujeres por la vida sedentaria que llevan.

Por lo tanto, el objetivo de las personas aquejadas de estas do­lencias ha de ser recuperar la salud, siguiendo el Régimen de Salud para Conservarse Sano.

Nervios

Devolviendo la formación de sangre pura al organismo fortifi­camos y vitalizamos el sistema nervioso.

El tratamiento que el enfermo practicara con constancia será el Régimen de Salud para conservarse Sano.

Son las frutas, semillas de árboles (almendras, nueces, avella­nas, etc.), verduras crudas y todos los tratamientos antes citados los que logran la elaboración de sangre pura. Por el contrario, ingi­riendo carnes, bebidas alcohólicas, té, café, mate, chocolates, ta­baco, grasas animales, cerdo conseguiremos sólo impurificar la san­gre y alterar así la función del sistema nervioso.

El tratamiento natural de la Doctrina Térmica posee un medio poderoso para purificar la sangre, objetivo imposible de alcanzar con tóxicos, venenos y bisturí, que es precisamente la función del Lavado de la Sangre tomado al vapor, al sol o bien con ortigadura previa a frotación de agua fría a todo el cuerpo.

La vida al aire libre no contaminado, tomando el sol y viviendo inmerso en la maravillosa naturaleza, produce un estado de relaja­ción y tranquilidad sobre la persona afectada del sistema nervioso.

El caminar por el rocío durante uno o dos minutos y mejor aún siguiendo el ejercicio para Vitalizar el Organismo que se explica en esta obra, es muy eficaz para calmar los nervios.

Para calmar la excitación nerviosa hacer el baño Restaurador n. º III (véase baños).

Los baños templados de menta, romero, poleo, melisa o toron­jil dan eficaces resultados en estas personas.

Para hacer baños templados de plantas se prepararán 50 gra­mos de romero, 50 gramos de menta, 50 gramos de malisa o toronjil y 50 gramos de poleo, toda esta mezcla se hierve durante veinte mi­nutos en dos litros de agua. Una vez que se cuela se vacía en la ba­ñera. Llenar la bañera a 37 9C. El baño debe durar de veinte a treinta minutos. Al finalizar hacerse la ablución o frotación de agua fría, abrigarse bien y reposar una media hora.

Como tisanas a beber recomendamos las de valeriana y las ho­jas de laurel.

Mezclar 20 gramos de hojas de laurel con 10 gramos de vale­riana. Una cucharada de esta mezcla se pone en una taza de agua a hervir cinco minutos, dejar que repose tres minutos y beber las ve­ces que se desee durante el día.

 

Piel

El tratamiento general para erradicar todas las dolencias de la piel (granos, acné, herpes, granos supurantes, etc.) será dirigido a purificar el fluido vital, mediante el Régimen de Urgencias para En­fermos Agudos.

La dieta purificadera será a base, principalmente, de frutas y verduras crudas.

Como aplicación local, especialmente en abscesos externos, forúnculos, ántrax y granos supurantes, se recomienda cataplasma de fenogreco o alholva, que se cambia cada cuatro o cinco horas más o menos hasta agotar la supuración. Conviene limpiar las par­tes afectadas con agua de cocimiento de cola de caballo, flores de árnica o matico.

Para suavizar la piel aconsejamos aceites naturales. Para no pri­var a la piel de su lubricante natural, el sebo, debe evitarse el uso de jabones fuertes y la exposición prolongada al sol.

Psoriasis

En principio siga el mismo tratamiento que para el eczema.

Regulación del peso

La persona que quiera conseguir una figura perfecta y verse li­bre de todas las substancias acumuladas en el bajo vientre, que no sólo deforman sino que son causa de las distintas dolencias, deberá seguir una dieta a base de frutas y verduras crudas.

Las verduras y hortalizas puede acompañarlas con aceitunas, semillas como almendras, nueces, avellanas, etc. o requesón prepa­rado en casa.

Las frutas secas remojadas de cinco a diez horas son exquisitas y nutritivas.

Practicará con perseverancia y constancia el Baño Genital, de veinte a cuarenta minutos de una a dos veces por día, con la sola

condición que sea media hora antes de comer o dos horas después de comer, la compresa de barro por la noche o faja derivativa para dormir, frotación de agua al despertar, baños de aire, y el Lavado de la Sangre al vapor o al sol.

Se tomará en ayunas un vaso con seis ciruelas secas y dos cu­charadas soperas de linaza con agua, previamente remojadas por la noche.

Se practicará el ejercicio para los intestinos, el indicado para vi­talizar el organismo y los apropiados para cada caso, como se des­criben en la primera parte de esta obra.

Cada día debe limpiar su intestino, si un día no hay eva­cuación, se aplicará una enema o lavativa intestinal antes de dormir.

Pero en todo caso seguirá el Régimen de Salud para Conservarse Sano.

Riñones

Estos enfermos han de reorganizar inteligentemente su modo de vida y, en adelante, consumir sólo productos naturales, mantener buenas digestiones y activar diariamente el trabajo de la piel con el Lavado de la Sangre al sol o al vapor o con ortigas, sobre todo en las partes doloridas.

Por este motivo la Medicina Natural contempla, junto con la práctica del Régimen de Salud para Conservarse Sano, procedi­mientos y aplicaciones locales para procurar atenuar el dolor; cuando la parte dolorida está congestionada y caliente, se aplica barro frío, cambiándolo a menudo con el objeto de descongestio­nar y desinflamar. Cuando está fría, se aplican bolsitas calientes de flores de heno o semillas de pasto miel o cataplasmas de linaza ca­liente, destinadas a restablecer la circulación de la sangre y el calor en la parte afectada.

Para hacer aplicaciones de flores de heno se preparan dos bol­sas del tamaño que se desee de dos a tres centímetros de espesor y luego se rellenan de flores de heno o de pasto de linaza. Se aplican las bolsitas lo más calientes posible donde está el dolor y luego se pasa un paño frío, y así sucesivamente alternando las aplicaciones de calor y frío, durante unos 20 minutos hasta que se hayan cal­mado los dolores.

Necesaria para conseguir el restablecimiento de la salud, será la dieta de frutas y ensaladas. Se eliminará total y radicalmente el al­cohol, las grasas, carnes, sal, etc.

Prepárese la siguiente infusión: hojas de abedul, cola de caba­llo, flores de acacia, gramilla y zarzaparrilla. Elíjanse tres de estas plantas y mézclense en partes ¡guales. La medida para la infusión es de una cucharada de esta mezcla por 1 taza de agua.

Después de haber echado el agua hirviendo déjese reposar durante 5 minutos. Tómense tres tazas diarias.

Aconsejamos la cura de limón. (Ver indicaciones en el Volu­men I).

Reumatismo

Sígase el tratamiento indicado para los riñones.

Sinusitis

Síganse las mismas instrucciones dadas para el catarro nasal y las del Régimen de Salud para Conservarse Sano.

En caso de dolores muy agudos aplíquense fomentos calientes de cola de caballo.

El baño genital de veinte a cuarenta minutos está especial­mente indicado para descongestionar la zona alta del cuerpo y des­pejar los intensos dolores de cabeza.

Sangre

Para tratar cualquier dolencia relacionada con la sangre, sígase el Régimen de Desintoxicación, descrito en la segunda parte de esta obra.

Conviene establecer que el naturismo habla de sangre pura y de sangre impura. La primera caracteriza el estado de salud de la persona y la segunda el estado común de todo enfermo.

Todos los elementos vitales, aire puro, agua natural, alimenta­ción, etc. purifican la sangre, en cambio la intoxican el aire conta­minado, las bebidas artificiales, el alcohol, el tabaco, los medica­mentos, las vacunas, los antibióticos y las drogas. Suponemos que el lector sabrá elegir qué es lo que conviene a su salud.

No debe extrañarnos el que la Doctrina Térmica establezca que «el arte de curar es el arte de purificar». Este objetivo sólo puede conseguirse con el Régimen de Salud para Conservarse Sano, que siempre procura buena digestión para obtener sangre pura y trata de activar las eliminaciones por la piel, riñones, intesti­nos y demás emuntorios para purificarla. Puede completarse dicho régimen con las siguientes plantas: cola de caballo y zarzaparrilla.

Los alimentos más recomendados son: los cítricos, las cerezas, las chirimoyas, los kakis, las espinacas, las alcachofas, las zanahorias, las lentejas, los cereales tostados, la miel de abejas, las ensaladas crudas de ortiga, el amargón, el llantén, la lechuga, la escarola, el apio y los rábanos.

Ayudan al enfermo en su restablecimiento, el jugo crudo de estas plantas, el jugo de remolacha cruda, el jugo de zanahoria y algunas tisanas de ortigas, algarrobo y artemisa.

Especialmente indicada para estos casos está la frotación o ablución de agua fría a todo el cuerpo, aplicada al despertar y des­pués de la siesta. Recomendamos también el baño Restaurador frío, aplicado en los adultos cada dos días. En los niños practíquese el Lavado de la Sangre al sol o las envolturas húmedas, según se ex­plica en la Guía de Medicina Natural. En todo caso, la aplicación de castaplasma de barro al vientre que favorece la digestión, es indis­pensable.

Varices

Lo mejor para evitar las varices en la mujer o en el hombre, es la práctica constante del Régimen de Salud para Conservarse Sano, tal cual se enseña en esta obra.                                                      ,

Existiendo ya varices, habrá que quitar la causa, o sea, cambiar la alimentación enfermante por alimentación sana, normalizar la digestión, abandonar los vicios y estimular el trabajo de la piel con la aplicación diaria del Lavado de la Sangre. Todo esto sin perjuicio de hacer aplicaciones locales de barro, de leche cuajada o de com­presas de agua fría. En lo posible refrescar constantemente la parte inflamada, cambiando las aplicaciones indicadas cada vez que se calienten.

El tratamiento medicamentoso es incapaz de purificar la san­gre, por eso esta dolencia resulta incurable con medicamentos, inyecciones y drogas y hay que recurrir a la cirugía para extirpar la vena afectada y hacer desaparecer el síntoma, dando una falsa ima­gen de alivio y de curación.

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